domingo, 12 de marzo de 2017

Desangrarse en tinta



Escribir desde adentro… desde las tripas anudadas.
Vomitar en el papel: sangre, tinta, huesos y plumas de aves quemadas (sobrantes de un exorcismo inconcluso)
Escribir porque las palabras taponean las venas… se reúnen en la yugular y ya no hay cómo drenarlas amenazando con una épica explosión sobre el comunicado oficial a medio escribir.
Las palabras se negaron a ser lágrimas transformistas emitidas en carcajadas…se negaron a ser libélulas liberadas en una noche en el desierto… se negaron a morir en el fondo de un vaso de tequila.
Las palabras se formaron y se fueron quedando en sus venas… comenzaron a tener vida propia y a respirar robándose su oxígeno. No importa si habla 3 horas seguidas ante una audiencia aburrida  o las ocultas bajo un vientre laxo… no se desarman, no se disuelven, no desaparecen…
Y  cuando las palabras la ahogan.. sólo  le queda una única tabla de salvación: escribir



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