lunes, 3 de abril de 2017
Como esperando abril
Abril definitivamente es mi mes preferido del año...puede que sea por antonomasia: por la mala reputación de marzo (que si somos justos no es tan malo como lo pintan , sino como todo lo que nos han vendido para homogeneizarnos: la alegría ficticia del viernes, el odio a los lunes, la laxitud de los domingos) . En cambio abril es uno de esos meses en que la vida se publicita bien... No hace el calor infernal del verano y aún no llega el frío, si vives en el sur: las hojas crujen bajo los zapatos, unas pocas gotas que no anuncian debacles, un aire que renueva; con esa iluminación distinta que da el otoño: un sol indirecto, donde nuestras imperfecciones no son expuestas abiertamente.
Un mes ideal para nosotras las que siempre estamos empezando una dieta en la mañana y nos zampamos un plato de pastas por la noche, que por más que juremos de guata que no nos definen los estereotipos estéticos del resto ni amarradas usamos un bikini en público ( a no ser que estemos lejos del hogar, donde solemos dejar el pudor guardado en el cajón de las calcetas, y vamos luciendo bikinis y sentándonos, eso si,junto a la viejita bacán o a la gordita sin complejos); y tampoco tenemos que usar esos tremendos chalecos o chaquetones que ojalá nos sean marrones para no parecer un oso invernando, ni que pensar de los blancos so riesgo de parecer mono de nieve desclasado.
Abril con ideas distintas, más pacíficas y menos revoltosas que las del verano, en el que una siente como productora de eventos de municipalidad chica; armando panoramas para que la tribu no se aburra y no perdamos un ojo de la cara en el intento. En abril en cambio, es "Entreténgase solos... ya están grandes", "Cuando yo era niña no había plata y teníamos que.. ( y hasta ahí alcanzo con el discurso porque mi hija siempre se marcha antes de dejarme terminar). Entonces podemos acomodarnos en un sillón a leer... soñar con que haremos mermeladas y compotas para el invierno; y prometernos que este año si aprenderemos a tejer.
Es un mes de proyectos que se asientan se acaban las planificaciones y comienzan nuestros relojes a marchar, aunque aún ritmo menos acelerado que el de marzo...
Un mes donde el viento suele traernos buenas noticias... y si no las trae... no importa, nos limpiará el rostro de malas señales y nos regalará una sonrisa un minuto antes del atardecer.
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